«Aquí hay trabajo para un mes». «¿Qué hago? ¿Me pego un tiro?». Las frases se repiten entre el lodo, el silencio y el cansancio. Guadalvalle y La Altea han despertado este martes con la crudeza del regreso a casa, apenas 24 horas después de que se autorizara la vuelta a las viviendas, salvo en las calles Las Tórtolas y La Perdiz. El lunes fue el día de recoger lo imprescindible; el martes, desde primera hora, ha comenzado la verdadera batalla: sacar agua, retirar barro y limpiar antes de que el fango se endurezca.