El grupo vasco Tubos Reunidos simboliza una encrucijada industrial que va mucho más allá de una sola empresa o los dos herrialdes –Araba y Bizkaia– a los que afecta su reestructuración. La sola reducción de sus costes laborales con rescisión de empleo no es garantía de supervivencia ante otros factores –deuda financiera que condiciona su capacidad de invertir, crisis arancelaria, competencia asimétrica–.