La normalidad en Córdoba tras el paso de las borrascas Leonardo y Marta se extiende también al río Guadalquivir, que en las últimas horas ha experimentado un notable descenso de su caudal, aunque todavía se mantiene en el umbral rojo de alerta. El nivel del agua ha bajado de forma visible a su paso por la capital y el entorno de la Torre de la Calahorra comienza a recuperar su aspecto habitual tras la crecida. Al cierre de esta edición, el Guadalquivir discurre por Córdoba con una lámina de agua de 2,8 metro s, según los datos oficiales de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). El límite del nivel rojo se sitúa en los 2,5 metros, por lo que el río continúa en situación de vigilancia , si bien evoluciona de manera favorable hacia su estado ordinario. Aún restan varias horas para que se sitúe fuera de cualquier umbral de alerta: el nivel naranja está por encima de los 2 metros y el amarillo por debajo de 1,5. El caudal alcanzó su pico máximo en la tarde-noche del pasado viernes, cuando rozó los seis metros de altura. Este martes comenzó con una cota de 4,9 metros y se espera que finalice la jornada con un descenso aproximado de dos metros. Se trata de una bajada controlada y paulatina que continuará en las próximas horas si se mantienen las condiciones actuales. El agua ya descubre las terrazas del parque de Miraflores, que había quedado totalmente inundando junto a la zona de juegos, así como el embarcadero. Los vecinos pudieron comprobar una imagen insólita con el foso de la Calahorra lleno de agua, algo que no se veía desde la última riada histórica del Guadalquivir, en el 2010. Durante el episodio de crecida, la Junta de Andalucía llegó a precintar el Puente Romano ante el riesgo que suponía el elevado caudal del río a su paso por la ciudad. En la actualidad, la situación ha mejorado de forma notable y todo apunta a que el Guadalquivir quedará por debajo del nivel amarillo, el escenario habitual en condiciones de normalidad.