Una década se cumple desde que Jaime Conde pusiera un pie en la parroquia de la Oliva, que se levanta en pleno Polígono Sur, una de los barrios que lidera, año tras año, las estadísticas que más vergüenza debería causa a una sociedad, las de pobreza, aunque también es diana para los dardos de la delincuencia y la droga. Pero como en la parábola del sembrador, en esos terrenos también hay semillas que germinan y dan frutos. Y de esa buena cosecha suelen sentirse orgullosos quienes trabajan en el barro de la tierra mojada cada mañana con la única mano de la providencia divina, los curas que guían las parroquias que allí se levantan. Son los mejores conocedores de lo... Ver Más