Artes marciales, charlas y presencia de altos cargos diplomáticos. El mes de febrero de 1976 fue el más japonés de la historia de Alicante. La ciudad acogió la semana japonesa con el fin de tender puentes con empresarios de allá y así facilitar la importación de mercancías. Aquel acercamiento, organizado por la Cámara de Comercio que presidía entonces Fernando Flores, estuvo envuelto de festivales deportivos y ponencias de “peces gordos” como el embajador de Japón en España, Takaaki Keigawa, pero su fondo fue económico, sobre todo basado en la manera de traer a Alicante televisores y maquinaria de recambio del sector de la electrónica. En aquel hermanamiento se desveló que entonces 70.000 nipones estudiaban castellano y que en España vivían unos 2.000.