Son Moix se ha convertido con el paso de las jornadas en el refugio de seguridad del Real Mallorca. El lugar en el que cimentar una permanencia que irá subiendo de coste a medida que pasen las semanas. El equipo balear, que todavía no ha estrenado su cuenta como visitante en este 2026, volverá a este fin de semana a su domicilio, donde las cosas le están yendo mucho mejor, para jugar el primero de los ocho partidos que le faltan por disputar ante su gente de aquí a que acabe la temporada. La solución está en casa.