La UMA busca “desactivar” la guerra del líquido anticera con una capa protectora del pavimiento y que evite resbalones

La discusión sobre el líquido anticera se ha instalado en la trastienda de la Semana Santa de Málaga desde hace años. Las cofradías señalan su uso como un problema por los resbalones, las manchas en el bajo de los hábitos y la imagen —ya habitual— de dos operarios de Limasam avanzando a pocos metros de la cruz guía de cada procesión. El Ayuntamiento lo mantiene para facilitar la retirada de las gotas de vela que caen al suelo, pero ha mostrado mayor disposición a corregir los problemas señalados por las hermandades y continúa investigando posibles soluciones para hacer compatible la protección del parvimento, la limpieza de la ciudad y la seguridad de los cofrades. El grupo de investigación del Departamento de Química Inorgánica, Cristalografía y Mineralogía de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Málaga, dirigido por el profesor Paco Franco, trabaja desde septiembre de 2024 en una alternativa técnica para abordar este problema. Según explica, en conversación con este periódico, el enfoque actual prioriza el desarrollo de una capa protectora —que denomina “capa de sacrificio”— que evite la adhesión directa de la cera a la piedra y, a la vez, mejore la adherencia para minimizar el riesgo de caídas.