El paso de cuatro borrascas consecutivas por Extremadura (Joseph, Kristin, Leonardo y Marta) desde finales de enero ha provocado crecidas excepcionales en ríos y pantanos, inundaciones, desalojos en varios municipios de la región y la apertura simultánea de decenas de presas. Los efectos también han golpeado a sectores como la construcción, los comercios y la hostelería, con paralizaciones y pérdidas acumuladas durante varias semanas.