Cabezarrubia ya no se vive como aquel "mundo" cerrado que muchos recuerdan de su infancia. La expansión del entorno y el crecimiento del Cáceres Noroeste han ido transformando la dinámica del barrio, que ha pasado de funcionar como refugio (donde todo quedaba "dentro") a consolidarse como un espacio conector, cada vez más integrado en los flujos cotidianos de la ciudad.