No sólo mata el supremacismo fanático. No sólo mata el fundamentalismo genocida. También mata la inanición complacida del “colonialismo moderado” que expresa preocupación, consternación o indignación ante cada empujón de esa maquinaria industrial de muerte que él mismo y sus feligreses, dando al axioma “económico” una prioridad incuestionable sobre la vida, han contribuido a crear. Y a tenor de las consecuencias globales, a esas dos posiciones las une mucho más de lo que las separa. Qué gran ejemplo de todo eso nos muestra la universidad actual, desgraciadamente. Temas principal: Universidad Leer artículo completo