“El movimiento social contra ETA que eclosionó tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco no habría llegado nunca sin la movilización que empezó un año antes, en 1996, con los atentados contra [Fernando] Múgica y [Francisco] Tomás y Valiente”, recuerda Luis R. Aizpeolea, uno de los periodistas que más han escrito y más saben de la banda terrorista. Los etarras mataron al político socialista vasco y al expresidente del Tribunal Constitucional con ocho días de diferencia, en febrero de 1996. Un etarra disparó en la nuca a Fernando Múgica, de 62 años, cuando salía de su bufete en Donosti el día 6 y otro acribilló a Tomás y Valiente, el día 14, en su despacho de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Tenía 63 años.