Apenas unos meses después de finalizar las obras del proyecto Corazón Verde, la peatonalización del casco histórico de Lugo está en entredicho. Vecinos y comerciantes denuncian la situación "desastrosa" del pavimento, ya que parte de las losas de piedra instaladas en las zonas de tráfico restringido se están rompiendo o se levantan, lo que genera situaciones de riesgo para los usuarios, mala imagen en unas calles recientemente renovadas y malestar entre los residentes. También críticas por parte de la oposición, dado que el Partido Popular califica esta actuación como una "hipoteca". La Asociación de Veciños Centro de Lugo ha levantado la voz por este problema. Su vicepresidente, José Castro, enumera puntos críticos como San Fernando, Santo Domingo o Quiroga Ballesteros y recuerda: "Avisamos desde hace tres años que se levantarían, pero no se nos hizo caso". La situación, que califica de “catastrófica”, no es solo un problema estético. De hecho, la principal preocupación es la seguridad de los viandantes. "Tenemos constancia de que hay personas que se están tropezando y cayendo", afirma Castro, quien lamenta este "riesgo innecesario". Aunque las constructoras reparan los daños al estar en garantía, la inquietud persiste sobre qué ocurrirá cuando esta finalice. A las quejas se suma el Partido Popular, que tacha el proyecto de 10 millones de euros de “hipoteca para os lucenses”. Los populares afirman que ya en 2023 advirtieron de la “fraxilidade do pavimento” y de que el modelo no estaba preparado para el tráfico existente. Desde el Grupo Popular califican como fallido lo que el gobierno local vendió como un “proxecto transformador”, porque es un ejemplo de la falta de planificación que obliga a realizar reparaciones continuas con cargo a las arcas públicas. "El problema de Lugo no es la falta de ingresos, sino un gobierno que gasta sin control y deja facturas a futuro", afirma el concejal Ramón Cabarcos. Mientras tanto, la asociación Lugo Monumental, que agrupa a parte de los negocios del casco histórico, pide una solución con visión de futuro. Su presidente, Luis Latorre, propone sustituir las losas dañadas por adoquines, un material "prácticamente irrompible", para no "seguir con este problema eternamente".