Adiós a Martín Zubimendi, adiós a Imanol Alguacil. Adiós también a su director deportivo, Roberto Olabe. Un verano antes, quienes se habían despedido eran Robin Le Normand y Mikel Merino. La mejor Real Sociedad de los últimos 40 años, desde las dos ligas de principios de los 80, quedó desintegrada. Ley de vida para un equipo del tamaño del donostiarra, sometido por definición a los ciclos. Reinventarse es la única opción.