«No le he hecho nunca nada, fue un malentendido». Es lo que aseguró ayer un padre acusado de realizar tocamientos a su hija de 14 años durante una visita no supervisada en el centro de menores de la Junta de Extremadura, en el que la niña residía con cuatro de sus siete hermanos, cuya tutela había sido retirada a los progenitores (los otros dos hijos están con un familiar).