El misterioso caso de los cadáveres clavados a los ataúdes en un enterramiento de Córdoba

¿Hay que tener miedo de que alguien resucite o regrese de la tumba? ¿Se deben tomar precauciones para que no suceda? La pregunta es en el siglo XXI casi propia de una película, pero en la Córdoba de la última Edad Media se pudo hacer, y se tomaron medidas para evitarlo. Es algo que se cuenta en la exposición 'Fangtasmagoria', que se ha inaugurado este martes en el Archivo Histórico Provincial, y que celebra el centenario de la película 'Nosferatu' , que abrió el género de vampiros en el cine, y además lo relaciona con Córdoba. Lo hace en dos momentos, porque, como ha afirmado una de sus responsables, María del Mar Ibáñez , aborda el mito del retornado, de aquel que regresa de la tumba, como el propio Conde Drácula. Lo hace con hechos que sucedieron en Córdoba. La muestra, con fondos del propio Archivo Histórico Provincial , recoge cómo en 1934 E nrique Romero de Torres , hermano del pintor y gran investigador, dirigió una excavación en la zona de Puerta Sevilla, extramuros de la ciudad antigua. Allí aparecieron cadáveres clavados a sus propios ataúdes . Uno de ellos, por ejemplo, a través del ojo, otro en la rodilla y otro en la pierna. También hay clavos que atraviesan el tórax. Como si quien lo hizo no quisiera que los muertos regresaran de la tumba. El motivo o el autor son un misterio. Sí se sabe que allí estaba el fonsario , el cementerio de los judíos de Córdoba, con tumbas que se corresponden con los siglos XIV y XV, las últimas décadas de la presencia de los hebreos en la ciudad, y en general en España. Sí se sabe que hay otros ejemplos: se han hallado cadáveres clavados de la misma época en la isla de Lesbos y en Chequia. También en Deza (Soria), como se recoge en una carta del propio Enrique Romero de Torres. Los motivos pueden ser muchos, como se explica en la exposición y están el de impedir el retorno, marcar un estatus de exclusión social, castigar o alguna medida relacionada con las epidemias de la época. El mito del vampiro sobrevuela en este misterio. La exposición lleva fotografías y material de Carmen González Palacios con motivo del centenario de la película 'Nosferatu' y además rescata la figura de Carlos Villarías, un actor nacido en Córdoba que poco después marchó al norte de España. Trabajó en teatro, precisó Carmen González, que explicó cómo en 1931 interpretó a Drácula en una película de Universal. No había entonces todavía actores de doblaje, así que él tenía que hacer al personaje en un rodaje nocturno, porque por la mañana era el que se hacía en inglés, con Bela Lugosi, en el mismo plató. Su trabajo, según la autora de la exposición, es «un poco mejor, porque busca más los matices oscuros del personaje de Drácula», con mayor profundidad. La exposición se puede visitar de lunes a sábado en el Archivo Histórico Provincial.