El mercado inmobiliario de las grandes ciudades se ha convertido en un problema cada vez más difícil para muchos. Precios altos, contratos inestables y la poca oferta han hecho que cada vez más personas se planteen si realmente merece la pena seguir viviendo en las grandes urbes. En este contexto, empieza a ganar fuerza una alternativa que combina tres elementos clave: vivienda asequible, empleo y cercanía a un gran núcleo urbano. Es el caso de un municipio situado a poco más de una hora de Madrid, en Guadalajara, que ha llamado la atención por ofrecer alquileres desde 400 euros al mes, oportunidades de trabajo local y servicios básicos. No se trata de una campaña publicitaria sino de una propuesta real que ya está empezando a atraer a nuevos vecinos que buscan una salida a los problemas del alquiler. La iniciativa surge con un doble objetivo: frenar la despoblación rural y al mismo tiempo, dar respuesta a las dificultades que viven muchas personas en las ciudades. En este municipio se han puesto en alquiler viviendas desde 400 euros mensuales, una cifra muy por debajo de lo habitual en zonas metropolitanas, donde muchos inquilinos pagan el doble o incluso más. Además, también existen viviendas en venta a precios relativamente asequibles, lo que abre la puerta no solo a alquilar, sino también a plantearse una compra a medio o largo plazo. Vivir barato no sirve de mucho si no hay trabajo. Por eso, la existencia de empleo en el propio municipio es uno de los puntos más importantes de esta propuesta. Hay vacantes en sectores como los servicios, comercio local, agricultura, construcción o atención a la comunidad, según las ofertas disponibles. Esto convierte la iniciativa en algo más que un simple reclamo inmobiliario: es una propuesta para establecerse y hacer vida en el pueblo. A esto se suma la buena conexión con Madrid y otras ciudades cercanas. La localidad se encuentra a unos 75 kilómetros de la capital y cuenta con accesos por carretera y tren, lo que permite compatibilizar la vida en un entorno rural con un empleo urbano. Gracias a esta cercanía, muchos profesionales pueden plantearse mudarse sin tener que renunciar a su trabajo actual, algo que para algunos resulta clave. Uno de los principales miedos a la hora de mudarse a un pueblo es perder servicios. Sin embargo, en este caso, el municipio cuenta con centro de salud, colegio, supermercado, farmacia, instalaciones deportivas y actividades culturales. Son servicios básicos, pero suficientes para que una familia pueda asentarse con normalidad o para que una persona que teletrabaja no sienta que está renunciando a comodidad. En el fondo, este tipo de proyecto responde a una demanda muy concreta: viviendas asequibles, empleo, servicios y buena conexión. No es una idea improvisada, sino una respuesta práctica a problemas que afectan a mucha gente. La fórmula está empezando a dar resultados porque conecta directamente con varias preocupaciones actuales. Por un lado, el encarecimiento del alquiler en ciudades como Madrid hace que cualquier alternativa más barata resulte muy atractiva. Vivir por unos 400 euros al mes es, para muchos, una oportunidad difícil de rechazar. También influye la existencia de empleo, tanto en el propio municipio como en su entorno. Saber que se puede trabajar cerca o seguir desplazándose a la capital reduce mucho la incertidumbre a la hora de mudarse. Otro aspecto clave es la presencia de servicios básicos, que cambia la imagen tradicional de los pueblos como lugares aislados y sin recursos. Cada vez más personas los ven como espacios tranquilos, pero funcionales. Además, el apoyo institucional ha sido importante. Programas como ‘Vente a vivir a un pueblo’ han ayudado a dar visibilidad a estas iniciativas y a poner en contacto a los municipios con posibles nuevos vecinos. Este modelo resulta especialmente interesante para familias jóvenes que buscan estabilidad, teletrabajadores que quieren mejorar su calidad de vida, emprendedores que ven oportunidades en mercados menos saturados o personas mayores que quieren reducir gastos sin perder servicios. Lo que está ocurriendo en este municipio cercano a Madrid es un ejemplo de cómo se puede intentar frenar la despoblación rural al mismo tiempo que se da respuesta a la crisis del alquiler.