Un retrato robot para identificar el cadáver hallado por un jardinero en una maleta en Benahavís

Tres años de silencio y una investigación que parece haber topado con un muro infranqueable. El Ministerio del Interior, a través de la Guardia Civil, ha decidido este miércoles romper el hermetismo y recurrir a la colaboración ciudadana en un intento por poner nombre y apellidos a la mujer cuyos restos óseos fueron hallados en el interior de una maleta en el municipio malagueño de Benahavís en 2023 . Ante la « imposibilidad de identificación de la víctima con los datos obtenidos» hasta la fecha por las vías policiales ordinarias, los investigadores han difundido una reconstrucción facial forense con la esperanza de que algún familiar o conocido reconozca los rasgos de la fallecida. El caso se remonta a 2023, cuando un macabro hallazgo sacudió la tranquilidad de la urbanización de lujo The Crest, situada en una zona apartada de Benahavís, muy cerca del límite con Marbella. Fue Bartolomé Gallego, un jardinero que realizaba tareas de mantenimiento, quien se topó con la escena. Mientras revisaba el sistema de riego en una zona boscosa y de difícil acceso tras la depuradora, observó un objeto esférico junto a la valla exterior. «Pensé que era una pelota , pero al acercarme vi que era como una calavera », relató el trabajador sobre aquel momento que aún le provoca « escalofríos ». Lo que Bartolomé encontró entre la maleza y los zarzales no era solo un cráneo. Al inspeccionar el terreno, los agentes de la Guardia Civil localizaron una maleta, un pañuelo y una bolsa que contenía un sujetador de estilo «antiguo» y dos fregonas. Los restos, que incluían partes de las piernas, brazos y pelvis, habían permanecido ocultos, probablemente desenterrados por la acción de jabalíes que buscaban alimento en la zona húmeda. Tras años de análisis en los laboratorios y sin coincidencias en las bases de datos de personas desaparecidas, la Unidad de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia ha logrado elaborar un retrato robot mediante novedosas técnicas de reconstrucción facial. Según ha informado la Guardia Civil en una nota oficial difundida este 11 de febrero de 2026, los restos pertenecen a una mujer de origen europeo , de unos 40 años de edad en el momento de su muerte. Los antropólogos han determinado que el fallecimiento se produjo en una horquilla temporal que va desde 2020 a 2023 , coincidiendo con los años de la pandemia y el periodo posterior. La descripción física aportada detalla que la mujer tenía una estatura aproximada de 1,60 metros , piel blanca, ojos de color marrón y cabello castaño o marrón oscuro. Además, el análisis de los huesos ha arrojado un dato revelador sobre su vida: determinados «indicadores osteológicos» sugieren que la mujer habría sido madre de al menos un hijo. La decisión de hacer público el caso ahora, tres años después, evidencia las dificultades que han encontrado los investigadores para avanzar. A pesar de que en un primer momento se barajó sobre el terreno que la muerte podría datar de hace una década , los análisis más precisos han acotado la fecha, pero no han servido para identificarla. El Ministerio del Interior solicita ahora la máxima difusión de esta información y de las imágenes generadas por ordenador, apelando a la memoria de los vecinos de la Costa del Sol o de cualquier persona que pueda echar en falta a una mujer de estas características. Cualquier detalle, por insignificante que parezca, podría ser la clave para resolver un crimen que permanece impune. Para ello, se han habilitado canales directos con la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en Málaga. Los ciudadanos pueden aportar información a través del teléfono 952 071 520 o mediante el correo electrónico ma-pj-personas@guardiacivil.org. Mientras tanto, la maleta y los huesos de la mujer siguen esperando justicia en un depósito forense, lejos del lujoso jardín donde fueron abandonados.