George Clooney y Amal eclipsan a royals y demás celebridades en los Juegos de Invierno

Es evidente que George Clooney y Amal se cotizan. No solo por lo difícil que es verlos juntos en una alfombra roja, sino también por todo el glamour que derrochan con su presencia. Es lo que ha ocurrido en los Juegos de Invierno, donde la pareja ha eclipsado a royals y demás celebridades al asistir a una fiesta exclusiva organizada por Omega en Milán. Muchos opinan que los Juegos de Invierno se han convertido más en un acontecimiento social que en un evento capaz de seducir a los amantes del deporte en general y de la nieve en particular. Cada vez son los medios deportivos acreditados, pero más los enviados especiales a cubrir todo lo que ocurre alrededor. Desde los desfiles hasta la presencia de las Casas Reales para apoyar a los deportistas. Y también están las fiestas, como aquella a la que han asistido George Clooney y Amal para deleite de los fotógrafos allí desplazados. Cuando todavía se hablaba del desfile de moda de sesenta modelos, incluida Vittoria Ceretti, todas vestidas de Giorgio Armani, apareció el popular matrimonio para dejarse ver por allí. Lo hicieron de la mano de Omega, uno de los patrocinadores de los Juegos de Invierno y que tiene al actor como embajador de la marca. Así que allí de presentaron George Clooney y su esposa para inaugurar la Casa Omega en la Galleria Vittorio Emanuele, conectada mediante una red carpet con el Teatro alla Scala. El intérprete, con su luminosa sonrisa, cumplió con la tradición de dar tres vueltas de talón sobre las partes salvadoras del toro dibujado en el pavimento bajo la majestuosa cúpula de cristal ante la mirada divertida de Amal. La abogada, de 48 años, llevaba un vestido largo negro de escote corazón al estilo de las viejas estrellas de Hollywood, derrochando glamour y elegancia. Su marido vestía un traje azul marino con camisa blanca ligeramente desabrochada y, por supuesto, un reloj de la marca que representa. Por allí se pasaron también otros rostros conocidos, como los del actor italiano Saul Nanni, el coreano Park Go Bum o la oscarizada Marisa Tomei. Pero todos los focos se centraron en Clooney y Amal. Fue una visita relámpago, pues la pareja se despidió de Milán poco después y en menos de 24 horas estaba ya embarcando en el aeropuerto de la ciudad del norte de Italia, donde fueron captados por las cámaras. Regresaban ya a su granja en Francia, donde crían a sus mellizos de ocho años, Alexander y Ella, después de adquirir la nacionalidad gala por su deseo de permanecer lejos de Donald Trump y de buscar una educación mejor para sus pequeños, según sus cánones. Otra de las razones de su exilio voluntario es la privacidad con la que cuentan en la Provenza, algo de lo que no pudieron disfrutar en Hollywood. En el aeropueto aparecía Amal con vaqueros campana, chaqueta negra de paño y jersey azul marino a juego con su marido desde 2014. Parecían de buen humor, el mismo que desplegaron en la fiesta de Omega en la que acapararon los focos para eclipsar a royals y celebridades.