En San Sebastián, claro, no hay nieve. Lucas Eguibar (1994), como casi todos los grandes deportistas de invierno, vive en un exilio permanente. Un sacrificio que, con 32 años recién cumplidos, ya "pesa", pero que queda en poca cosa en comparación con los esfuerzos que ha tenido que hacer para competir en sus cuartos Juegos Olímpicos (suma ya dos diplomas) en snowboardcross, campo a través. Esta olimpiada ha sido un calvario para él, con dos graves lesiones en la espalda y el tendón de Aquiles que le enseñaron el camino a la retirada. La esquivó y ahora, sin nada que perder, el 'rider' no se pone límites: "Voy a por el oro".