Puede que no tengan tanta solera como el paseo de la Castellana o Recoletos en Madrid, pero la provincia de Alicante también cuenta con un buen número de barrios que se han convertido en símbolo de estatus. Son aquellos donde los precios no permiten comprar casa a cualquiera, por lo que el simple hecho de vivir en la zona ya implica tener un nivel adquisitivo superior a la media de la población, para envidia del resto de ciudadanos que jamás podrán permitirse ese lujo.