La vivienda se consolida como el principal motor de la exclusión social en la Comunidad Valenciana

El acceso a la vivienda, la precariedad laboral y las desigualdades estructurales se han convertido en los principales motores de la exclusión en la Comunidad Valenciana. Así lo revela el último informe sobre la exclusión y desarrollo social en la comunidad 2025 de la Fundación FOESSA, que alerta de que una de cada cinco familias valencianas (un 20 %) vive en una situación de vulnerabilidad, una cifra que no ha mejorado en los últimos años a pesar de la recuperación económica. El estudio, que se presentará esta tarde en Casa de las  Primicias, a las 17:30 horas en Xàbia, es una "radiografía de las condiciones de vida de las familias valencianas", según ha explicado la coordinadora del informe, María Moscardó, a COPE Dénia Marina Alta. El análisis recoge datos sobre ingresos, empleo, vivienda y relaciones sociales para identificar no solo cuántas personas tienen dificultades, sino también "qué falla en este modelo social para que esas dificultades se mantengan, se sostengan y persistan en el tiempo", ha señalado Moscardó. De este modo, el informe apunta a tendencias estructurales y no a casos aislados. Que la tasa de exclusión apenas haya variado demuestra que "la exclusión es una cuestión estructural y que no es un problema puntual", ha insistido la coordinadora. Para Moscardó, la raíz del problema se encuentra en los ingresos insuficientes, los empleos precarios y el aumento del precio de la vivienda. "No fallan las personas, sino que falla el sistema, fallan las condiciones que pueden estructurar esas oportunidades", ha sentenciado. El informe pone de manifiesto los colectivos más vulnerables. Preocupa especialmente la infancia, ya que un 30 % de los menores se encuentra en situación de exclusión, lo que significa que "en una clase de 30 niños y niñas, 9 están en situación de exclusión social", ha ejemplificado Moscardó. Otros rostros de esta realidad son las personas de origen migrante, que multiplican casi por tres sus probabilidades de sufrir exclusión, y las mujeres, con tasas mucho más altas en hogares encabezados por ellas, una situación que se agrava con la carga de los cuidados. La vivienda se ha convertido en un "factor estructural y determinante en el motor de la exclusión", ha afirmado Moscardó. Un dato demoledor lo confirma: casi la mitad de las personas que viven de alquiler, un 48 %, se encuentra en riesgo de pobreza. El problema no es solo el precio, sino también la inseguridad e inestabilidad, como no tener contrato o el miedo a no poder mantener el hogar. Esta inestabilidad, según la experta, "acaba provocando que el resto de la vida de las personas se vean también afectadas". La precariedad laboral es otro de los grandes focos de análisis. Tener trabajo ya no es sinónimo de seguridad económica, como demuestra el hecho de que "la mitad de las personas que acuden a Cáritas tienen trabajo", un dato que Moscardó ha calificado de "muy llamativo". La inestabilidad, la parcialidad y las entradas y salidas del mercado laboral generan una gran inseguridad, a lo que se suma que los sueldos no han aumentado de forma equitativa al coste de la vida. Para revertir esta tendencia, desde FOESA se propone un cambio de paradigma hacia políticas públicas "coherentes, valientes y estables" y basadas en la justicia social. Moscardó ha subrayado la importancia de la estabilidad, argumentando que la reducción de la desigualdad "no puede depender de un parche, sino que se necesita coherencia e inversión sostenida que parta de un consenso". A ello se debe sumar una mirada a largo plazo con dimensión comunitaria, ecológica y perspectiva de género. La coordinadora ha concretado que es posible actuar en tres planos: la garantía de ingresos, garantizar el acceso a la vivienda y reforzar la protección social a los más vulnerables. Aunque ha admitido que no es una tarea inmediata, ha asegurado que "sería posible si hay voluntad política y también coordinación entre las administraciones, la sociedad y los agentes sociales". Finalmente, Moscardó ha querido enviar un mensaje a la ciudadanía, recordando que "la exclusión social no es problema de unos pocos, sino que es un problema colectivo". Ha insistido en que detrás de cada cifra hay personas "que hacen todo lo posible por salir de esas situaciones pero que se topan con un sistema que no les permite salir".