Venían a funcionar como un bumerán. Unos aranceles pensados para proteger a la industria del automóvil europea frente a la invasión de coches eléctricos chinos subvencionados y a bajo precio se acababa revolviendo revolviendo en contra de las propias empresas a las que se prometía salvaguardar. Una companía como Seat , que fabrica en China el Cupra Tavascan, ha sido de las principales damnificadas por un arancel que, al fin, se ha eliminado tras meses de arduas negociaciones y millones de euros, cientos, se estima, de pérdidas acumuladas. Un día después de conocerse el acuerdo por el que la Comisión Europea retira el arancel adicional del 20,7% que penalizaba la importación del Tavascan, la satisfacción en el cuartel general de la compañía en Martorell (Barcelona), con Markus Haupt al frente, era evidente. El acuerdo no ha llegado con el margen suficiente para poder revertir los resultados de 2025, que van a venir lastrados por el gravamen vigente hasta hoy, pero sí servirá para que el ejercicio de 2026 se afronte sin la pesada mochila que ello suponía. Fuentes de la compañía prefieren no concretar el impacto preciso que han supuesto los aranceles, pero con 36.000 unidades del Tasvascan vendidas en 2025 , no ha sido menor. Fuentes de la compañía admiten que el arancel ha tenido un «impacto significativo en los resultados y el rendimiento de Seat/Cupra en 2025», pero recuerdan que el gravamen «no ha afectado en ningún momento» a su precio «como parte del compromiso con clientes y 'partners'». Aunque durante 2025 las dos marcas de la compañía española (Seat y Cupra) alcanzaron la cifra de 586.300 vehículos entregados -récord histórico, superando la cifra de 2019-, el beneficio se ha desplomado, en parte precisamente por el impacto de los aranceles. Durante los tres primeros trimestres, el resultado operativo declarado cayó hasta los 16 millones de euros, un 96,2% menos. De hecho, desde su lanzamiento a finales de 2024, y tras la imposición de los aranceles, desde la dirección de la firma se ha reconocido que el Tavascan se ha estado « vendiendo a pérdidas », es decir, la compañía pierde diner con el coche, una situación insostenible a largo plazo, se admitía, pero que se ha prolongado confiando en alcanzarse un acuerdo, como así ha sido, y en el posicionamiento en el mercado del modelo. Hasta ahora, las importaciones del Tavascan a la UE han estado sujetas a un arancel adicional del 20,7%, que ahora se elimina, además del arancel aduanero común del 10%. El acuerdo con la Comisión, conocido como «undertaking» y abierto a otros fabricantes afectados también, pasa por fijar un precio mínimo para la venta del vehículo en la Unión Europea suficiente para no dañar a la industria local, así como establecer una limitación en el volumen de las importaciones. Por razones de confidencialidad no se han hecho públicos las cantidades. De igual modo, Seat/Cupra se comprometen a invertir en proyectos relevantes en el sector del coche eléctrico en la Unión Europea, algo que, fuentes del sector, consideran ya de sobras cubierto si se atienden las millonarias inversiones hechas en los últimos años. Desde Seat/Cupra, y desde la matriz Volkswagen, siempre se ha defendido que el Tavascan «es un proyecto europeo: diseñado y desarrollado» en este continente, aunque fabricado en China por una filial participada mayoritariamente por el Grupo Volkswagen . «Es un modelo clave para la marca y un pilar del compromiso de la compañía con la electrificación», se insiste desde la firma.