La zarzuela, como refugio sonoro y pilar de la identidad cultural, tiene una cita ineludible el próximo 15 de febrero en Córdoba. El Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad acoge la representación de “La boda de Luis Alonso”, una de las joyas del género chico, de la mano del Teatro Lírico Andaluz. Su director, Pablo Pradas, desgrana las claves de una obra que, más de un siglo después de su estreno, sigue conquistando al público por su perfecta combinación de música, comedia y teatro. “Es una obra maestra, un clásico del género lírico español”, afirma con rotundidad Pradas al referirse a la pieza. Atribuye su éxito atemporal a la brillantez de su compositor, Jerónimo Jiménez, un músico extraordinario que, según recuerda el director, “le ganó el premio de final de carrera al gran compositor francés Claude Debussy” en el Conservatorio Superior de París. Esta anécdota ilustra la genialidad de un autor que ha legado a la posteridad joyas que trascienden fronteras. De hecho, Pradas destaca que el célebre intermedio de “La boda de Luis Alonso” es interpretado por “todas las grandes orquestas del mundo”. El director describe el espectáculo como “una hora y 10 minutos aproximadamente, absolutamente intensa, donde te ríes, escuchas una música extraordinaria y los personajes están superbién hilvanados”. El resultado es una experiencia que “se te pasa volando” y que se ha consolidado como una obra de repertorio obligada en la zarzuela española. Para hacer justicia a la obra, la compañía, que celebra 25 años llevando el patrimonio lírico por toda España, ha reunido un elenco de primer nivel. Entre sus filas se encuentran voces de “primeras figuras a nivel nacional” como la soprano cordobesa Carmen Serrano o el tenor Juan Carlos Barona, ambos protagonistas habituales en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. El montaje se completa con un cuerpo de baile, coro y orquesta en directo para ofrecer al público “un gran producto escénico”. La clave para que la comicidad original siga funcionando hoy en día es, según Pradas, incidir en la esencia con la que se concibió. “Lo que se intenta, sobre todo, es sacarle el jugo escénico y dramático a la obra tal como se concibió en su origen”, explica el director. Para ello, es fundamental contar con un “entramado escénico y dramático que esté a la altura de la obra” y con artistas de reconocido prestigio. A pesar de que sus espectáculos suelen llenar los teatros, Pradas reconoce que “queda camino por recorrer” para que el público joven redescubra el género. Achaca esta situación a una “carencia de información por parte de las instituciones públicas”, que no le han dado a la zarzuela la difusión que merece, en contraste con otros géneros como la ópera. En su opinión, a este género “no se le ha dado nunca la importancia realmente que tiene”. Pradas lamenta la idiosincrasia española de no valorar el propio patrimonio cultural. “No le damos importancia a lo nuestro, cuando lo que hay que darle es la importancia justa, objetiva, de lo que tienen las cosas”, reflexiona. Recuerda la anécdota del compositor Camille Saint-Saëns, quien al presenciar una zarzuela en España exclamó sorprendido por su calidad: “¿Y a esto le llaman ustedes el género chico?”. La función del próximo 15 de febrero tendrá lugar en un marco emblemático para la compañía, el Real Círculo de la Amistad, con el que mantienen una colaboración de casi veinte años. Pradas elogia el “salón palaciego extraordinario” y su “acústica fantástica”, y se muestra encantado de volver a un espacio que considera “un foco cultural de Córdoba y de Andalucía”. Una oportunidad inmejorable para disfrutar de una de las grandes joyas de la lírica española.