El Parlamento Europeo ha dado luz verde este martes a las cláusulas de salvaguarda para proteger a los agricultores en el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. La medida, validada por 483 votos a favor, 102 en contra y 67 abstenciones, llega tras el acuerdo político alcanzado en diciembre entre los negociadores de la Eurocámara y el Consejo de la UE. Estos mecanismos de protección permitirán intervenir de forma más rápida en caso de distorsiones en el mercado de productos sensibles. Las cláusulas se podrán activar en un plazo de 21 días si se detecta un incremento de importaciones superior al 5 % desde Mercosur o si los precios de esos productos europeos caen por encima de ese mismo umbral, rebajando la propuesta original del 10 % que había propuesto Bruselas. En la lista de productos sensibles figuran alimentos como el pollo, la ternera, los huevos, los cítricos y el azúcar. Si la Comisión Europea determina que existe un daño para los productores europeos, podría suspender temporalmente las ventajas comerciales para estas importaciones. Además, Bruselas deberá presentar informes semestrales al Parlamento sobre el impacto de las importaciones desde Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Pese a estas medidas, el descontento en el sector primario español es profundo. Para agricultores como Borja, la situación "ha ido a peor" en los últimos dos años y el acuerdo con Mercosur "no trae nada bueno". Denuncia que el pacto es una amenaza directa a la soberanía alimentaria del país: "Un país no puede contar para su soberanía alimentaria con terceros países". Este joven agricultor critica la falta de cláusulas espejo reales que garanticen una competencia justa. "No nos pueden traer alimento de fuera que no compita en las mismas normativas que nosotros", lamenta. Señala que mientras en Europa se limitan los herbicidas o se prohíben los alimentos transgénicos, los productos importados no cumplen esas reglas, lo que eleva los costes para el productor español. "No competimos en las mismas reglas de juego que con Mercosur", insiste. La situación económica es límite para muchos. "Nos comen los gastos", afirma Borja, quien asegura que "Mercosur es una ruina para el sector primario". Detalla cómo el precio de los fertilizantes se ha disparado, pasando "de 150 euros a 500 euros la tonelada", mientras los precios de venta siguen estancados. "Yo no puedo estar vendiendo con más del doble de los gastos al mismo precio que vendía mi padre hace 30 años", sentencia. Finalmente, este agricultor hace un llamamiento a la sociedad para que se dé cuenta de la importancia del sector. Pide "apoyar más al sector primario" y "valorar más lo que tenemos en casa", argumentando que la soberanía alimentaria es "la base fundamental". Advierte que, sin el producto local, el consumidor se enfrentará a alimentos de peor calidad y a un precio mayor.