El sindicato médico ha anunciado que impugnará ante los tribunales los servicios mínimos decretados por la administración para la próxima huelga, al considerarlos "abusivos". La organización entiende que fijar un 75% en servicios ordinarios no tiene otro objetivo que desincentivar el paro y califica la medida como una "clara forma de boicotear la huelga". Los médicos han convocado una huelga general de una semana al mes hasta el próximo junio, comenzando el próximo lunes 16 de febrero. Frente a la imposición, el colectivo médico defiende un modelo de servicios mínimos equiparable al de "un día festivo", que se sitúa en torno a "un tercio de la plantilla" como mucho. Este es el sistema que, según explican, se ha aplicado en otras comunidades como Andalucía, garantizando la asistencia urgente sin anular el derecho a la huelga y suspendiendo la actividad programada y no urgente. Lejos de disuadir a los facultativos, desde el sindicato se advierte de que la medida puede tener el efecto contrario, ya que "el cabreo del colectivo médico, medidas como esta, lo único que hacen es acrecentarlo". Responsabilizan tanto a la administración valenciana como a la ministra Mónica García de alinearse en una "estrategia parareventar la huelga", convocada para protestar por un estatuto marco que perpetúa una "situación laboral tercermundista". Los profesionales sanitarios denuncian la contradicción de la administración, que impone estos servicios mínimos mientras que en períodos como el verano o las navidades las plantillas funcionan "en torno al 50 por ciento" sin que se considere un problema. "Se ve que hay que trabajar más el día que uno está de huelga que un día normal", señalan con ironía. A pesar del profundo desacuerdo, los representantes del colectivo han recomendado a los médicos cumplir la ley, ya que los servicios mínimos son de obligado cumplimiento para evitar sanciones. No obstante, aseguran que denunciarán a la administración cuando estos servicios "superen a la dotación habitual" de un día ordinario.