La justicia da la razón a un padre jubilado de Gijón que se negó a pagarle la pensión de alimentación a su hijo 'nini' de 25 años

Un padre de 71 años ha ganado la batalla judicial contra su hijo de 25 que le exigía el pago de una pensión de alimentos a pesar de no querer ni estudiar ni trabajar. La Audiencia Provincial ha dado la razón al progenitor, revocando una sentencia anterior que le obligaba a seguir pagando. El caso ha sido llevado por la abogada Gema González Calvo, del despacho GMC Abogados, quien ha explicado los detalles en una entrevista en Mediodía COPE en Gijón. El conflicto comenzó cuando el padre, un pensionista de (entonces) 70 años, decidió dejar de pagar la pensión a su hijo para incentivarle a buscar empleo. La madre del joven había fallecido en 2018, un matiz clave, según su abogada. "Si el hijo quería una pensión de manutención, tenía que solicitársela a su padre, pero ya como mayor de edad, no como menor de edad", aclara González Calvo. Ante el cese de los pagos, el hijo demandó al padre y, en primera instancia, la justicia le dio la razón, llegando a embargarle casi 1.000 euros de su pensión. La letrada insiste en que el padre no buscaba extinguir la pensión por la vía judicial inicialmente, sino que su acción fue una medida desesperada. "El padre dejó de pagarle después de seis años animándoles constantemente a incorporarse en el mercado laboral", explica González Calvo. Sin embargo, aclara que "no lo hacía, y fue la única opción que vio de forzar esa incorporación". Tras el primer fallo, el padre recurrió la decisión. La Audiencia Provincial finalmente le ha dado la razón, argumentando que no se puede aplicar una sentencia dictada cuando el hijo tenía 15 años a la situación actual, con 25. "El juzgado de primera instancia entendió que no había que darle la razón al padre, pero aportamos la jurisprudencia que hay y la Audiencia Provincial dijo que sí", detalla la abogada. La sentencia ya es firme y no tiene posibilidad de recurso al tratarse de un proceso de ejecución. Además, la situación económica del progenitor era delicada, ya que estaba destinando un tercio de su pensión a su hijo, una cantidad que, sin actualizar, era de 482 euros y que el hijo reclamaba actualizada por encima de los 500. De hecho, el padre "retrasó lo más posible su jubilación para poder seguir pagando esa pensión", jubilándose finalmente hace solo tres años. Según la abogada, el joven contaba con la suma de la orfandad, ayudas sociales y la pensión del padre, ingresos que deberían haberle permitido formarse o empezar a trabajar. A pesar de la victoria judicial, el desenlace ha sido agridulce. La propia abogada lamenta que el padre intentó, durante años, que su hijo tomara las riendas de su vida sin tener que llegar a los tribunales. "No es agradable tener que responder a la demanda de tu hijo y explicarle que tiene 25 años, que tiene que trabajar y que no va a poder vivir así el resto de su vida", explica González Calvo sobre la difícil situación emocional que ha atravesado su cliente.