Los pronósticos marcan que continuará lloviendo en Sevilla, aunque no por mucho más tiempo . Y es que por fin se vislumbra ya la estabilidad meteorológica en la ciudad después de enlazar semanas con un fuerte temporal -acaecido por la sucesión de diversos frenes - que ha dejado lluvias, viento e incidencias relacionadas con estos fenómenos, en forma de inundaciones y cortes en las carreteras que hicieron incluso que las autoridades locales y autonómicas elevaran los niveles de alerta . Ahora parece que todo ello puede quedar atrás. Sí es cierto que durante esta semana avanza desde el oeste peninsular una nueva borrasca, Nils, la cual sigue dejando lluvias en Sevilla . Sin embargo, estas precipitaciones no son intensas, ni tampoco van a dilatarse en el tiempo . De hecho, se irían apaciguando hasta llegar a un sábado en el que, por fin, ya no llovería más a corto plazo. En primer lugar, cabe recalcar que la Agencia Estatal de Meteorología no tiene activado ningún aviso en Sevilla , ni tiene pinta que vaya a realizar tan acción. Ahora bien, según los pronósticos del organismo, este miércoles aún hay una alta probabilidad de lluvias , especialmente por la mañana y a última hora de la tarde. Se mantiene, además, una temperatura bastante estable, por encima de lo habitual en esta época del año, con mínimas de 15 y máximas cercanas a los 20 grados. Ya el jueves se iría viendo cómo la borrasca Nils pierde algo de fuerza ; la probabilidad de lluvias disminuiría, de manera que habría una menor presencia de nubes, sobre todo durante el mediodía. Sí es cierto que el vienes se prevén tormentas en la ciudad , con una alta probabilidad de precipitaciones, aunque sería un fenómeno muy pasajero. Y es que, a partir del sábado, esta racha de precipitaciones llegaría a su fin . De hecho, podrían enlazarse hasta cuatro días sin riesgo alguno de lluvias, con cielos completamente despejados o, como mucho, algo nubosos. Esto se debe a la entrada de un anticiclón que favorecería una estabilización meteorológica . Esto, a su vez, vendría acompañado de un descenso de las temperaturas mínimas, ya por debajo de los 10 grados; un valor más típico a estas alturas del año.