En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora este miércoles 11 de febrero, la trayectoria de María López Morado emerge como un referente en la construcción del futuro energético. Esta ingeniera naval prepara su doctorado en el Campus Industrial de Ferrol, en la Universidade da Coruña, y centra su investigación en un ámbito clave para la transición energética: la energía eólica marina. Su trabajo se desarrolla dentro de un proyecto europeo que busca formar a los profesionales que impulsarán este sector en el sur de Europa. A pesar de que en su momento no contaba con referentes femeninos en el campo de la ingeniería, López Morado recuerda que tomó la decisión con 17 años. "No tenía referentes femeninas alrededor haciendo ingeniería, pero sí que es cierto que tenía muchos referentes en el naval, que hacían barcos, y era algo que me llamaba mucho la atención", explica. Aunque ningún familiar directo se dedicaba a la construcción naval, su vocación estuvo fuertemente influenciada por el mar, con un padre mariscador y una herencia familiar de "casi doce generaciones de marineros". López Morado reconoce que la ingeniería sigue siendo un "ámbito muy masculinizado". Relata que la mayoría de sus profesores eran hombres y que, en su experiencia laboral en un astillero de Ferrol, eran "tres mujeres entre más de cincuenta personas". Sin embargo, percibe que la situación "está empezando a cambiar" con una mayor presencia femenina en el profesorado. Su investigación actual se centra en la capacitación de profesionales para las energías renovables marinas, un sector que requiere una cualificación "muy específica". Desde la universidad, trabajan en "reconvertir a personas de la construcción naval o de la eólica terrestre" y en analizar cómo aplicar esta nueva industria sin afectar a otros sectores clave como la pesca. El proyecto europeo SHOREWINNER, en el que participa, tiene como objetivo principal adaptar la oferta formativa a las nuevas realidades. "Estamos poniendo en común todas esas necesidades técnicas que hay, formativas, para modificaciones curriculares", detalla. Esto implica adaptar los currículos tanto de la Formación Profesional (FP) como de los grados de ingeniería para que los nuevos perfiles profesionales respondan a las demandas del sector. La investigadora está convencida de que los estereotipos y los roles de género siguen influyendo para que haya menos mujeres en carreras técnicas. Afirma que no se trata solo de la falta de referentes, sino de "obstáculos que se encuentran, incluso dentro de la familia o en la propia sociedad, es algo estructural". Para López Morado, una de las partes más gratificantes de su trabajo es la divulgación en centros escolares, y su mensaje para una niña que piense que la ingeniería no es para ella es claro. Anima a las jóvenes a luchar para que se reconozcan y eliminen esas barreras, y concluye con un mensaje de empoderamiento: "Será capaz de hacer barcos, de hacer lo que quiera, de investigar y de cambiar el campo en el que se quiera meter". Y añade: "Que se atreva, que puede".