Las recientes borrascas han causado una situación "desastrosa" en el campo de la provincia de Cádiz, con graves inundaciones que afectan a la agricultura y la ganadería. La Asociación de Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha realizado una primera valoración de los daños, que ya ascienden a 527 millones de euros solo en el ámbito agrícola, afectando a más de 70.000 hectáreas de cultivo. Fernando Alonso, técnico de ASAJA, ha detallado la magnitud del impacto. La valoración inicial de 527 millones de euros podría quedarse corta. Desde ASAJA ya barajan que, al sumar los daños en infraestructuras y otros factores, la cifra final "roce unos 900 millones de euros, incluso los van a superar". La situación actual es de gran incertidumbre, ya que a muchas fincas ni siquiera se puede acceder. Numerosos cultivos están completamente bajo el agua, lo que provoca la conocida como "asfixia radicular", un proceso que ahoga la raíz y mata la planta por la saturación hídrica del terreno. La ganadería es otro de los sectores más perjudicados. La pérdida de pasto ha generado un "sobrecosto alimenticio bestial" para los ganaderos en comparación con un año normal. Además, muchas explotaciones se han quedado incomunicadas por el destrozo de los carriles de acceso. A medida que se puede entrar en las fincas, los ganaderos se encuentran con "bastante paja de animales" (animales muertos) debido a la dureza de la situación, con ejemplares que no tenían pastos y sufrían el frío sin el abrigo del sol. Fernando Alonso subraya que uno de los grandes problemas ha sido la fuerza del agua, que se ha llevado por delante puentes, caminos y alambrados. Apunta a una causa que agrava estos desastres y que desde ASAJA llevan "diciendo desde hace mil años": la falta de mantenimiento de los cauces. "Los arroyos tienen que estar limpios", insiste Alonso, ya que la maleza acumulada arrastra todo a su paso y provoca que los arroyos se desborden con mayor facilidad. Junto a la limpieza de los arroyos, ASAJA señala otra infraestructura clave para la zona que está pendiente de ejecución: el trasvase de Bornos a Guadalacecín, un proyecto que esperan "se ejecute antes de que termine el año" y no se quede en una promesa. Ante esta situación, las organizaciones agrarias piden la máxima celeridad a las administraciones. La principal reclamación es la declaración de zona catastrófica y la articulación de ayudas directas e indirectas. Desde ASAJA, que ya ha enviado toda la información, exigen que los trámites sean sencillos. "Les pedimos celeridad y, sobre todo, agilizar las solicitudes. Que no se tenga que hacer un máster para poder pedir una ayuda", reclama Alonso. La urgencia es máxima, ya que la supervivencia de muchas familias depende del campo. El sector agrario trabaja con márgenes muy ajustados y un golpe como este puede ser definitivo. "Si la ayuda se demora mucho, no van a aguantar", advierte el técnico de ASAJA. Sin un apoyo rápido, muchas explotaciones "tendrán que desaparecer y lo tendrán que abandonar porque no les llega".