Creímos que una vida mejor se construía acumulando logros. Un estudio que empezó hace casi un siglo señala algo mucho más simple y humano

Durante décadas, la ciencia ha observado cómo envejecen las personas y qué factores marcan la diferencia entre una vida que se apaga pronto y otra que llega con mejor salud y bienestar a la vejez. La respuesta no apunta al éxito profesional ni al talento excepcional, sino a algo más frágil: la calidad de nuestros vínculos.