La asociación de parálisis cerebral Aspace Coruña se ha convertido en la primera entidad social de la provincia en incorporar un exoesqueleto pediátrico a su servicio de rehabilitación. Esta tecnología representa una herramienta única en el mundo para el tratamiento terapéutico de niños y niñas con parálisis cerebral y otras enfermedades neuromusculares. El dispositivo, un robot que se adapta al cuerpo e imita el músculo natural, pone al niño en bipedestación, lo que según Ricardo Iglesias, gerente de Aspace Coruña, "ofrece grandes oportunidades". Detalla que los menores "pueden caminar, si tienen esa capacidad, de forma activa o de forma pasiva", o con un impulso inicial del robot para que el niño termine el paso. Con ello se fomenta la inclusión y participación de los menores. Además, como permite estar de pie durante los desplazamientos favoreece que el niño/a tenga una mejor perspectiva de su entorno e interactúe más durante la terapia, facilitando además su participación en otras actividades pedagógicas, en juegos...Entre sus numerosos beneficios destacan la mejora de la fuerza muscular y respiratoria, la reducción de contracturas musculares, la regulación del tono muscular, y la prevención o retraso de complicaciones propias de enfermedades neuromusculares, además de mejorar la autoestima y el bienestar, entre otros. Este avance tecnológico ha sido desarrollado por la empresa Marsi Bionics, una spin-off del CSIC, y su creadora es Elena García, reconocida como Inventora del Año 2022 por la Oficina Europea de Patentes. El dispositivo cuenta con 8 articulaciones activas. Para utilizar el exoesqueleto es necesario cumplir varios requisitos. Ricardo Iglesias explica que "no todos los niños y las niñas pueden usar el aparato", ya que se deben cumplir parámetros como no pesar más de 35 kilos y tener una longitud de fémur y pie específicas. Además, es necesaria una valoración del fisioterapeuta; por ejemplo, en la escala de espasticidad solo es apto para niveles del 1 al 3. A pesar de los requisitos, el gerente considera la inversión justificada "aunque solo lo pudiese usar un niño o una niña". El servicio, además, no se limita a los usuarios del centro. "Estamos abiertos a cualquier niño o niña que pueda venir", afirma Iglesias, abriendo el servicio a toda la sociedad a través de su unidad de atención temprana especializada en patologías neurológicas. La llegada del exoesqueleto es el resultado de un largo proceso que incluyó la búsqueda de la empresa, negociación y financiación. Como parte de la implementación, los profesionales de Aspace han recibido una formación de tres días por parte de la empresa y han sido acreditados tras superar un examen, un requisito indispensable para poder utilizar el dispositivo. La adquisición del equipo en 2024 fue posible gracias a un donante anónimo privado y a una "aportación considerable" de los fondos propios de Aspace, reafirmando así su apuesta por la intervención en edades tempranas. Ricardo Iglesias concluye subrayando la importancia de este enfoque: "es ahora en edades tempranas cuando hay que trabajar con los niños y niñas, porque lo que consigamos en esas edades es cómo se va a desarrollar la persona cuando sea adulta".