Las parroquias de Álava se han convertido en el objetivo de ladrones. El padre Farid, párroco de La Sagrada Familia en Vitoria, ha denunciado una situación que se ha vuelto insostenible: “estamos siendo atacados una vez por semana”. Su iglesia ha sufrido cuatro intentos de robo desde 2022, dos de ellos consumados, lo que refleja una creciente sensación de inseguridad que afecta a toda la ciudad. Mientras el Padre Farid describía en COPE esta situación otra iglesia era atracada este 10 de febrero en la calle Bastiturri de Vitoria, la iglesia Santa María de Los Ángeles. Puedes escuchar la entrevista en COPE Euskadi clickando sobre la imagen superior. El intento más reciente fue frustrado por el propio sacerdote. Gracias a un nuevo sistema de cámaras de seguridad instalado en la parroquia, el padre Farid recibió una alerta en su móvil que le avisó de la presencia de intrusos. Al bajar, sorprendió a dos mujeres que intentaban forzar la puerta con un plástico. No fue un hecho aislado. En una ocasión anterior, la intervención de un transeúnte que pasaba por la zona impidió que los ladrones lograran su objetivo. "La sensación de inseguridad es generalizada", lamenta el párroco, que confirma que otros negocios cercanos, como algunos bares, también han sido asaltados. A pesar de los ataques, la decisión es firme. "No podemos cerrar la iglesia, la iglesia tiene que mantenerse abierta para que los fieles puedan entrar a rezar", ha afirmado el sacerdote. Para ello, se han visto obligados a tomar medidas drásticas. La parroquia de la Sagrada Familia ha instalado tres cámaras de vigilancia en su interior y dos sistemas de alarma, uno conectado con la Policía Local y otro con la Ertzaintza. Además, los sacerdotes han aumentado su presencia en el templo, bajando "al menos, una vez por hora o cada hora y media" para disuadir a los ladrones. En esta tarea, la colaboración de los feligreses está siendo fundamental. El padre Farid ha agradecido su implicación, describiéndolos como “unos ángeles custodios de su propia parroquia”. Muchos de ellos, al acudir a rezar, vigilan el templo, mostrando su dolor y ofensa por los ataques. El objetivo principal de los ladrones es económico. "Lo que buscan principalmente son la recaudación de los domingos", explica el padre Farid. Los intentos de robo suelen producirse a principios de semana, aunque el dinero no se guarda en la iglesia. También fuerzan los candados de las velas para llevarse las monedas. Este dinero, como recuerda el párroco, es esencial para el sostenimiento de la parroquia y la acción social. Los templos, muchos de ellos con una "antigüedad considerable", requieren un mantenimiento constante. A pesar de todo, la iglesia sigue acogiendo al que necesita, dirigiéndole a proyectos de la diócesis como Cáritas o Berakah.