El que fuera entrenador del Sporting de Gijón durante año y medio, Miguel Ángel Ramírez, ha concedido una entrevista a Deportes COPE Asturias desde Marbella, donde se encuentra de pretemporada con su nuevo equipo, el Malmö sueco. El técnico canario ha repasado su etapa en Gijón, recordando problemas estructurales y confesando el profundo vínculo que todavía le une a la entidad rojiblanca. A la hora de explicar los motivos de su salida del club, cuando parecía que el proyecto podía tener continuidad, Ramírez ha confesado que sentía que el proyecto en el Sporting tenía poco margen de mejora. "Iba a ser muy difícil mejorar lo que habíamos hecho, los proyectos a largo plazo en Segunda no existen", ha afirmado. MAR señaló "las limitaciones que la propia liga te da para poder crecer económicamente". A ello se suma la dureza de la categoría, que, en sus palabras, "es muy, muy ingrata para el entrenador. Te digo honestamente que no sé si te compensa económicamente lo que sufres. Te tiene que compensar económicamente o deportivamente para seguir", explicó. Aunque ha reconocido que ambas partes querían continuar por la buena relación existente, el factor profesional y económico pesó en la decisión final. En el momento de su salida no tenía ofertas, pero la que llegó de Catar era irrechazable. "Si a uno le ofrecen un mejor contrato en otra empresa, yo creo que nadie se lo piensa", ha sentenciado con honestidad. Recuerda su situación tras el playoff con el Sporting. "Lo hablaba con Pascanu, que me decía que no tenía ofertas. Yo tampoco tenía ofertas y habíamos hecho playoff. Era una situación complicada", dijo. Ramírez recibió muchas criticas por señalar las deficiencias que encontró a su llegada. "Cuando digo que estamos más cerca de Primera RFEF que de Primera División, no solo es en el campo, es que hay una serie de cosas que estamos dejando de hacer", ha explicado. El técnico ha revelado que tuvo que solicitar material básico de entrenamiento porque el que había "estaba todo muy viejo y había poco". Ramírez ha defendido su insistencia en modernizar los procesos del club, como la implementación de drones y otros medios informáticos, como un intento de ayudar. "El decirlo no creo que sea una falta de respeto, creo que hay que decirlo para mejorarlo", ha argumentado, considerando que esas mejoras son parte de su legado en Gijón. El entrenador ha dejado claro que su paso por el Sporting le ha marcado profundamente. "Lo que yo siento por el Sporting, desde que lo entrené, no tengo palabras para explicarlo", ha confesado. Este sentimiento se extiende incluso a la histórica rivalidad regional: "Incluso la animadversión que puedo tener con el Oviedo no la tengo con el Tenerife, por ejemplo". Actualmente, ve al Sporting con opciones de luchar por el ascenso por la calidad de la plantilla y del entrenador, Borja Jiménez, pero advierte de la dificultad de la Segunda División y la presión que llegará en el tramo final. Finalmente, ha reiterado su cariño por Asturias y su deseo de volver, "no por el hecho de volver al Sporting, sino por volver a Asturias".