El odontólogo mexicano Federico Baena , especialista en Prótesis Dental e Implantología Bucal, quiso aclarar en un vídeo publicado en sus plataformas digitales que el titanio que se utiliza en los implantes dentales no representa un riesgo para la salud , siempre que se empleen productos de calidad comprobada y certificados por organismos de control. «Cada vez escucho más en internet que el titanio en los implantes dentales te puede hacer daño y que es mejor que te los quites porque tiene metal. Ahora, ¿por qué lo están diciendo? ¿Realmente hay algún fundamento científico válido que diga que estos te pueden dañar? Incluso hay gente que dice que interfiere con el magnetismo de nuestro cuerpo », comenta el experto en la grabación. El divulgador explica que no existe evidencia científica que demuestre que el titanio de los implantes dentales cause daño al cuerpo humano. Y para demostrar el bulo del magnetismo, el especialista realizó una sencilla prueba con un imán: mientras un tornillo común se adhiere al imán, un implante real de titanio no lo hace, evidenciando que el material no tiene propiedades magnéticas. Además, subraya que los pacientes con implantes dentales pueden someterse sin problema a estudios de resonancia magnética, pues estos dispositivos no interfieren con la maquinaria médica. El especialista también recuerda que los casos en que el organismo rechaza un implante no se deben al titanio, sino al estado general de salud del paciente o, con mayor frecuencia, a la baja calidad del material utilizado. «Cuando el proceso de fabricación es deficiente, se quedan pedazos de níquel, tungsteno u otros metales que provocan reacciones adversas», advirtió. Baena menciona la labor de la asociación internacional Clean Implant, que evalúa la pureza y seguridad de las marcas de implantes en el mercado, identificando aquellas que no cumplen con los estándares. Según el experto, optar por implantes demasiado baratos puede ser una señal de alerta . Finalmente, insiste en que el éxito a largo plazo de un implante depende tanto de la calidad del material como de una adecuada rehabilitación, una correcta mordida y una buena higiene bucal diaria. «El implante no fracasa solo; fracasa por las malas prácticas o por el descuido», concluye.