El malestar generado por las últimas oposiciones del Servicio Extremeño de Salud (SES) celebradas el 25 de enero con casi 5.500 aspirantes (de los más de 9.000 inscritos) y 170 plazas fijas en juego ha reabierto un debate que no es nuevo, pero que cobra fuerza: ¿hay que profesionalizar el sector de los celadores sanitarios y crear una formación reglada para ocupar estos puestos de trabajo?