Nuevo cambio de opinión en el grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza. Desde que el pasado lunes, cuando no habían pasado ni unas horas de que se conociera el resultado electoral que arrojaron las urnas, Julio Calvo notificara su renuncia al cargo como edil de Vox en el Consistorio, no han dejado de sucederse las polémicas. Si ya sorpresiva fue esta comunicación, por cuanto Vox rompió con el PP de Natalia Chueca al decretarse la convocatoria de elecciones autonómicas y dejaron en 'stand by' las cuentas municipales, más lo fue conocer que su acta la podía recoger Marisa Gaspar, que ya no forma parte del partido y cuyo enojo contra Alejandro Nolasco y Santiago Abascal se hizo público y notorio. Después se hicieron cuentas y salió lo inevitable: el voto de calidad de la alcaldesa ya le permitía sacar adelante las cuentas. Tras una noche de idas y venidas, Calvo ha decidido rectificar y retrasar su renuncia para no perjudicar los intereses del partido al que todavía representa. Aún no se ha determinado si Gaspar será quien releve a Calvo o lo hagan los siguientes en la lista, pero mientras tanto Julio Calvo ha comunicado esta mañana que aplaza esa jubilación (tiene 71 años y había dicho renunciar por motivos estrictamente personales, ajenos al curso político que está atravesando Aragón y la ciudad de Zaragoza, en particular) y será él quien vote el próximo 26 de febrero su negativa a los presupuestos que él mismo había negociado y pactado con Chueca en noviembre. La relación entre ambos, personas de talante moderado, era y es cordial entre ambos. En el trasfondo del asunto está que esta jubilación mantiene en vilo los presupuestos de la cuarta ciudad de España. Ayer mismo, la portavoz socialista en el Consistorio, Lola Ranera, criticaba la decisión de Calvo, porque creía que le hacía un favor a Jorge Azcón y sus negociaciones de investidura para la comunidad que debe mantener ahora con los de Alejandro Nolasco. Y ponía una alfombra roja a Chueca para dar luz verrde a las cuentas municipales. Hoy, sin embargo, Calvo ha querido poner un punto en la boca a esas críticas, «ante la inminencia del Debate de los próximos Presupuestos, y ante las dificultades para sustituir en breve plazo su vacante». Según explican desde el grupo municipal, Calvo ha tomado la decisión para «no alterar la posición del partido y el resultado de voto», que abocará a Natalia Chueca a lo que ella misma anunció en caso de que no salgan adelante esas cuentas: someterse a una moción de confianza. Tal y como afirmó el propio Calvo el pasado mes de diciembre, la implantación de la Zona de Bajas Emisiones en la capital aragonesa y el excesivo gasto corriente del Ayuntamiento son las dos grandes pegas que justifican la negativa de los voxistas a los presupuestos municipales, pese a haberse incluido algunas propuestas suyas en la negociación y haberse puesto de acuerdo con los populares en otoño. Si en el pleno del próximo 26 de febrero, las cuentas no salen adelante, los partidos deberán presentar de forma conjunta una candidatura alternativa a la de Chueca, y si no hay otra opción sobre la mesa, el presupuesto quedaría aprobado automáticamente. El de hoy ha sido un nuevo cambio de rumbo en el Ayuntamiento, aunque es de esperar que no sea el último.