Inmersos ya en la séptima borrasca de alto impacto y nombre propio consecutiva en menos de un mes, con unas previsiones en las que a varios días vista salpican el calendario las jornadas en las que se podrán cerrar los paraguas, los que ya dicen 'no puedo más' son también los embalses de la cuenca del Duero, que por más que siguen evacuando líquido, ganan reservas. Están a casi el 77 por ciento de su capacidad y subiendo tras haber ganado otros 945 hectómetros cúbicos en la última semana. Y con tendencia a crecer todavía más no sólo por los aportes que hacen esos ríos de los que beben y bajan más que caudalosos, sino también por el deshielo que ya se está produciendo debido al alza también de las temperaturas en las cumbres cubiertas de nieve. De hecho, desde la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la que abarca la mayor parte de la superficie de Castilla y León -donde también se adentran la del Ebro, Miño-Sil con sus alertas- mantenía este miércoles la vigilancia en medio centenar de puntos «ante el incremento de caudales». Están repartidos por buena parte de la cuenca, sobre todo en los cuadrantes sureste y noroeste, con «tendencias variables» y centrados en las zonas que han recogido mayores acumulados de precipitaciones en las últimas horas, junto al «aumento de fusión de nieve». Y, apuntaban desde el organismo de cuenca, la realización de «desembalses preventivos». De hecho, León, Segovia y Soria son las tres provincias con más puntos rojos y en nivel 2 de Inuncyl (Plan de Protección Civil de Castilla y León), con las otras seis en 1 como medida de «precaución» por este episodio de avenidas. En total, 15 en el nivel más elevado de alerta, además de otra docena en naranja y 25 en amarillo, siendo las zonas del Alto Duero, Duratón, Eresma, Arlanza, Tuerto, Óribigo, Huebra y Támega las más preocupantes, con los embalses de Cuerda del Pozo (Soria), Las Vencías (Segovia) y Villameca (León) desaguando «por encima del umbral correspondiente», según señalaban desde la Confederación. Y reconocían que, aunque aún sin llegar al nivel de «aviso» y llevar desde «hace ya varios días» desaguando, también eran relevantes los que se efectúan desde Castro de las Cogotas (Ávila), Linares del Arroyo (Segovia), Santa Teresa (Salamanca) y Aguilar de Campoo (Palencia), además del pequeño Pontón Alto, a los pies de la sierra de Guadarrama en su vertiente segoviana, cuyos aliviaderos están a pleno rendimiento, con la Casa de la Moneda en la capital de nuevo inundada. En este sentido, el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, pedía a la Confederación «que haga una planificación con más tiempo» a la hora de soltar agua de los embalses. Que lo haga «de manera menos precipitada», añadía junto al río Ucero a su paso por la localidad soriana de El Burgo de Osma. Para que así, subrayaba Mañueco, «evitar estos procesos de inundaciones debido al desembalse». Por el momento, las principales consecuencias son carreteras provinciales cortadas al verse anegadas, campos de cultivo que ya no pueden seguir asumiendo más agua, espacios de recreo en las riberas sumergidos bajo ríos y arroyos, pero también algunas construcciones que ante un nuevo episodio de abundancia han visto cómo el agua entraba por sus puertas. Es el caso, por ejemplo, de la localidad soriana de Salduero, donde se tenían que desalojar varias viviendas aisladas, que en situaciones similares también deben quedar vacías. Pero la preocupación no baja sobre todo aguas abajo especialmente de los embalses, con el temor a que el caudal crezca y se adentre por sus calles, como ya lo ha hecho en ocasiones incluso con menos aportaciones de líquido. Y además de lluvia, alerta también por viento , con rachas registradas de hasta 108 kilómetros por hora en la Virgen del Camino (León) y 107 en Velilla del Río Carrión (Palencia), en el 'top ten' de España donde con más fuerza soplaba Eolo. Una alerta que llevaba a varios ayuntamientos a cerrar parques y jardines o registrarse caídas de árboles, como un ciprés en Salamanca capital que se desplomaba sin causar heridos.