HAY una barrera generacional entre las que nos consideramos madres y las 'mamis'. Con nuestros hijos pequeños y sus mayores hemos podido coincidir en chats del colegio. Eran ellas las que hablaban en primera persona del plural para preguntar por los deberes. Vista la media pata del jamón loncheada que es ya nuestra vida a los 50, de madres sin diminutivo, algunas estamos en pedir a nuestros hijos que nos hagan abuelas jóvenes, como en una bendición gitana. O sea, lo que no se va a atrever a decir el Gobierno francés de manera tan clara por carta a los de 29 años. Que el arroz, se pasa. Lo podemos congelar, eso sí. Los óvulos y los espermatozoides, para que... Ver Más