Tiene guasa que el mayor antídoto que ha encontrado el mundo contra el inefable presidente Trump sea Bad Bunny. No aspiramos a que las colisiones de la música –disculpen tan alto concepto para el reguetón– y la política tengan la altura del desplante de Maria Callas al presidente italiano Giovanni Gronchi, pero soñamos con un mundo en el que al menos los sabios tengan más notoriedad que los populistas. «Yo sueño que estoy aquí,/ de estas prisiones cargado;/ y soñé que en otro estado/ más lisonjero me vi». En este tiempo en el que la gente escucha más a los 'influencers' que los médicos se ha proclamado la Gran Ineptocracia. A menor sabiduría, mayor éxito. No debe extrañarnos que Rufián... Ver Más