Los martes el Colegio Apóstol se reúne contra la soledad

Son las seis de la tarde y Cristina Jiménez, junto a otras 6 compañeras, todas alumnas de 2º de bachillerato en el Colegio Apóstol, comienzan a prepararlo todo para dar inicio a otro de los encuentros con sus amigas intergeneracionales. Colocan las sillas en círculo, preparan las fichas de dominó y esperan su llegada. Irene es una de las primeras en aparecer, también la que más tiempo lleva participando en el proyecto. Se saludan, preguntan por la familia y los exámenes. Ya hay confianza. Al poco, el aula se llena. Alrededor de una mesa, siete estudiantes y cinco mayores, comienzan a compartir historias, risas y momentos. Una forma de combatir la soledad no deseada. Todas son vecinas de Teis, con estos encuentros han conseguido que el barrio sea un lugar más amable, donde la diferencia de edad no importe y las caras sean reconocidas por la calle, aunque a veces se olviden. Teresa García tiene 83 años y vive justo enfrente del colegio. Para ella, estas reuniones son una forma de salir de casa y cambiar la rutina. Hace poco falleció su hija y necesita mantener la cabeza ocupada, «si estoy sola me derrumbo», confiesa.