Cerca del 60 por ciento de los premiados en el sorteo de Navidad el número agraciado con el Gordo, que vendió la comisión de fiestas de Villamanín (León), constituida ahora en asociación, s e ha sumado ya al proceso de cobro con quita acordado después de reconocerse la venta de más papeletas de las correspondientes (un talonario) a los décimos afortunados. El abogado que representa a la asociación, Antonio Gómez, ha explicado este miércoles en declaraciones recogidas por Ical que «no ha habido incidentes personales ni técnicos» y ha asegurado que los integrantes de la comisión están muy satisfechos de la respuesta obtenida al planteamiento acordado para que cada agraciado renuncie a parte de su premio (alrededor de unos 6.000 euros por cada papeleta por la que se percibiría inicialmente una cantidad de 80.000 euros). También ha asegurado que por ahora no consta que ninguno de los ganadores haya iniciado un proceso legal al margen del que impulsa la comisión para cobrar su premio. «Gran parte del cobro está asegurado ocurra lo que ocurra», ha remarcado el abogado y ha animado a los que no lo han hecho a inscribirse para avanzar en el proceso, que permanece abierto hasta el 23 de marzo. «La gente está contenta. Todo funciona bien», ha afirmado sobre un procedimiento que ha reconocido complejo para algunos de los interesados. Junto a él han comparecido varios miembros de la comisión -que en total han aportado dos décimos y una papeleta para compensar parte del desfase- y han querido expresar su a gradecimiento por «todo el cariño y apoyo recibido por el pueblo». Una de las integrantes ha asegurado haber pasado las peores navidades de su vida. «Somos conscientes del error, pedimos perdón. Nos duele que piensen que ha podido ser con mala intención. Ha sido un infierno», ha comentado. Ahora se reconocen «desbordados» por los apoyos recibidos en redes sociales mientras esperan que el resto de agraciados se sumen al acuerdo. La catedrática de Economía Teresa Mata también asesora a la comisión de Villamanín y ha recordado -en alusión a los posibles intentos de compra de papeletas premiadas- que supone un delito de blanqueo de dinero tanto para el que la adquiere como para el que se desprende de ella.