Los muy cafeteros de la televisión gourmet recordarán que hace veinte años tuvo lugar un formato mágico titulado Carta blanca, dirigido por Santiago Tabernero, en el que cada invitado daba forma al programa que le había tocado en suerte. El de Isabel Coixet estuvo formado por un collage de fragmentos de la historia del cine que ella misma comentó con afán.