La filósofa Marina Garcés utiliza el término «analfabetos ilustrados» para describir a una sociedad contemporánea que, a pesar a tener acceso ilimitado a la educación, información y conocimiento, se siente impotente para transformar el mundo. El futuro se percibe como algo ya finiquitado o destruido y los sujetos se convierten en simples consumidores de contenidos sin capacidad de modificar la realidad. Es ahí donde resurge el poder de la lectura y la escritura como herramientas transformadoras.