La movilidad está experimentando una transformación silenciosa pero profunda. Desde junio de 2025, las carreteras españolas acogen una nueva señalización que nada tiene que ver con la sostenibilidad ambiental, pero que marca un hito en la integración de tecnologías disruptivas en el tráfico cotidiano. Se trata de un distintivo rojo obligatorio para vehículos que están sometidos a ensayos de conducción autónoma, una medida que sitúa al país en la vanguardia europea de este sector estratégico.