Este 2026 Valencia se convertirá en uno de los epicentros del turismo religioso gracias a la celebración de su Tercer Año Jubilar del Santo Cáliz que se alargará hasta el 29 de octubre. La capital del Turia recibió este honor –que la ha convertido en una de las únicas siete ciudades jubilares del mundo– por parte del Papa Francisco en 2015 por custodiar bajo los muros de la catedral durante más de 500 años una de las reliquias más veneradas por la cristiandad. Durante este periodo, los visitantes pueden obtener la indulgencia plenaria (supresión de todos los pecados), aunque para ello hay que cumplir una serie de requisitos: peregrinar al templo, confesarse, comulgar y orar las intenciones del Papa. Para poder entender un poco más el peso e importancia de este acontecimiento hay que conocer toda la historia. Esta copa está formada por tres elementos: el pie, que fue añadido en el siglo XII, las asas y el vaso superior que, elaborado con ágata pulida , es la auténtica reliquia y que, según los estudios, fue elaborada entre los siglos IV a.C. y I d.C. La copa que utilizó Jesús en la Última Cena partió de Jerusalén con destino a Roma donde San Pedro y los sucesivos papas la utilizaron hasta el año 258. En esa época reinaba el emperador Valeriano, conocido por perseguir a los cristianos, por lo que el papa Sixto II encargó la misión de sacar este venerado objeto de la capital italiana a su diácono San Lorenzo, quien lo hizo llegar a casa de sus padres, en Huelva, donde acabó escondido en el monasterio de San Juan de la Peña hasta 1399. Los monjes se lo entregaron al rey Martín I de Aragón que decidió llevarlo a la capilla de su residencia en Zaragoza, el Palacio de la Aljafería. Finalmente, Alfonso el Magnánimo se llevó el cáliz al Palacio Real de Valencia , donde no permaneció mucho tiempo. Para financiar su campaña de conquista del reino de Nápoles tuvo que pedir varios préstamos, uno de ellos a la jerarquía eclesiástica. El monarca entregó la copa a la iglesia como parte de un acuerdo económico para saldar sus deudas. Desde hace siglos, el Santo Cáliz ha sido venerado en la catedral de Valencia , donde hasta el siglo XVIII se utilizó para contener la forma consagrada en el 'monumento' del Jueves Santo. Pero, este no es el único punto que se visita cuando se trata de la reliquia. Desde la ciudad proponen un recorridopor lugares que guardan relación con ésta, de una u otra manera. Así, hay que pasar por los Jardines del Real , donde estaba la residencia de Alfonso El Magnánimo; el Museo de Bellas Artes , donde se pueden admirar tres obras que reproducen la copa, y la iglesia El Patriarca, que presenta escenas en relieve en su fachada dedicadas a ésta, así como el cuadro de 'La última cena', de Francisco Ribalta. Por otro lado, la Lonja de la Seda fue el lugar donde se exhibió – antes de ser devuelto a su lugar– tras estar escondida durante la Guerra Civil española en la Casa de Sabina Suey, otra parada de la ruta. Antes de entrar a la catedral, lo mejor es acercarse al Centro de Recepción del Visitante, situado a escasos metros, en el edificio del Almudín. Aquí, se puede disfrutar de una exposición con un recorrido visual y didáctico sobre el origen, significado y el viaje de esta reliquia hasta llegar a su actual ubicación. Llegado el momento de entrar al templo hay que dirigirse a la capilla del Santo Cáliz , donde se expone desde 1916 protegida en una urna de cristal que se sitúa tras el altar. Este espacio con bóveda de crucería nervada en forma de estrella cuenta con un exquisito retablo de alabastro, obra que firma el discípulo de Lorenzo Ghiberti, el artista italiano Giuliano Poggibonsi. Antigua puerta del coro del siglo V, muestra un total de doce relieves con escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.