Mientras miles de docentes catalanes escenificaban ayer en el centro de Barcelona su plante contra la política educativa de la Generalitat, el experto en Pedagogía Internacional de la Universidad de Barcelona (UB), Enric Prats , analizaba en declaraciones a ABC los motivos que, a su entender, subyacen tras el alzamiento del profesorado. Sus reflexiones llegan en un momento de máxima sensibilidad para el sistema tras los malos resultados cosechados en los últimos estudios internacionales ( PISA, PIRLS y TIMSS ) que sitúan a Cataluña a la cola de los países europeos en el dominio de las principales competencias básicas, y mientras expertos de la OCDE ayudan a la Generalitat a «reflotar» su sistema educativo. Prats, profesor de la Facultad de Educación de la UB, de la que es vicedecano y autor de varios libros en los que aborda los retos de la enseñanza actual, tiene claro que tras el alzamiento del profesorado catalán, el primero del gobierno de Illa , hay un sentimiento de «cansancio» y desazón por la falta de apoyo de la Generalitat. «Maestros y profesores están cansados mental, física y moralmente porque no se han sentido arropados durante años por ninguno de los gobiernos de la Generalitat», dice Prats. El pedagogo entiende y comparte el grueso de los motivos que han llevado al colectivo a manifestarse. «No es docencia, es supervivencia», rezaba una de las pancartas centrales de la protesta unitaria que ayer concentró a miles de profesores ( 70.000 según los sindicatos, 25.000 según la Guardia Urbana ) en el centro de la capital catalana. «Los profesores exigen mejorar sus condiciones laborales pero sobre todo más recursos para atender la diversidad en el aula y poder hacer mejor su trabajo», señala el pedagogo y se muestra crítico con la política educativa de la Generalitat. «Está claro que el sistema arrastra déficits coyunturales , más vinculados a la organización de plantillas, oposiciones, etc.., y también déficits estructurales que están directamente vinculados a los presupuestos», precisa el experto. Pone como ejemplo las «deplorables» condiciones en las que se encuentran algunos centros educativos. «Hay instalaciones que no se han actualizado desde hace años, están muy dejadas», denuncia Prats. Entiende el «agotamiento» del profesorado, que «desbordado» por las necesidades del sistema, no «dispone de los recursos necesarios para hacer bien su trabajo». «Más allá de mejorar sus condiciones laborales y salariales, los profesores y maestros lo que reclaman es más recursos para poder atender con garantias las necesidades del aula, para poder gestionar mejor la diversidad», indica a ABC el experto en Pedagogía Internacional de la UB. «En el fondo es una cuestión de recursos, -aclara el experto-. No solo se trata de dedicar más dinero a la educación sino de invertir mejor los recursos de los que se dispone». «Si las ratios son más bajas se atenderá, sin duda, mejor al alumnado», añade. Prats alerta, asimismo, sobre el deterioro de la relación de confianza entre la Administración y la escuela, y también entre la escuela y las familias. «Los profesores tienen la percepción de que el sistema no confía en ellos y eso no es positivo. La inspección educativa es muy intervencionista y reglamentista », añade el experto de la UB. A su juicio, no hay una receta única para superar la actual situación, aunque una mayor inversión pública en educación resolvería en gran parte el problema. «Cuando los estudios internacionales nos comparan con otros países europeos no tienen en cuenta que en esos países se invierte mucho más en educación, no nos pueden medir con el mismo rasero», arguye Enric Prats . El paro educativo de ayer, calificado de «histórico» por los convocantes, que situaron el seguimiento en un 85% -la Generalitat lo rebajó a un 37,23%-, ha acabado en tablas y los convocantes han deslizado la posibilidad de nuevas movilizaciones. El próximo movimiento de pieza será en la reunión prevista para el 19 de febrero , encuentro en el que la Generalitat les desvelará finalmente su propuesta para desbloquear el conflicto. Hoy, un día después de las movilizaciones, la Generalitat ha decretado la suspensión de clases ante la alerta por fuertes vientos en Cataluña. Algunos, lo ven «como una cortina de humo para no hablar de la huelga».