Un modelo a seguir

Es más que conocida mi actitud crítica y combativa sobre la gestión del patrimonio arqueológico cordobés en el último medio siglo. Han sido tantas las mermas, tantas las destrucciones, tantas las ocasiones desaprovechadas, que personalmente había perdido ya cualquier esperanza al respecto; y, en cambio, la realidad ha venido a demostrarme que estaba equivocado, que siempre queda lugar para la sorpresa, que nunca se debe tirar la toalla. Es fácil criticar, señalar los errores, destacar los aspectos negativos; pero en justa correspondencia conviene también ensalzar con humildad los aciertos, destacar aquello que se ha hecho bien, glosar lo positivo… y esto es precisamente lo que quiero hacer hoy.