Pontevedra y Vigo se ponen en cabeza de los precios más altos del alquiler tras la declaración de zona tensionada de A Coruña

Hay un antes y un después de los alquileres en Galicia en 2015. ¿Qué pasó ese año? Que el mercado laboral, tras un largo periodo de resaca por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria a finales de 2008, volvió a crear empleo. Había más opciones de crear nuevos hogares, de emanciparse en el caso de la gente joven, pero las entidades financieras todavía tenían el grifo del crédito cerrado para aliviar el lastre del ladrillo que acumulaban. Conseguir una hipoteca era casi ciencia ficción. Y los arrendamientos se convirtieron en la única alternativa para acceder a una vivienda. Los contratos alcanzaron los 25.733 tras un ascenso del 38% en comparación con 2014. Un número que no ha parado de crecer desde entonces, en paralelo a los precios. El importe medio en aquel momento rondaba los 363 euros. En 2025 cerró en 595,9, un 64,1% más.