El torero Paco Ureña cumple 20 años de alternativa, dos décadas de una carrera marcada por la superación y una inquebrantable búsqueda de la pureza en su toreo. En una entrevista en el programa El Albero de COPE, el diestro murciano ha repasado su trayectoria y ha asegurado que, lejos de sentir el desgaste, tiene "la misma ilusión o más que cuando empezaba". Ureña ha confesado sentirse sorprendido por esa motivación creciente, que le impulsa a pensar más en lo que le queda por hacer que en lo ya conseguido. El matador recuerda que su carrera no ha sido fácil, mencionando "ocho años que, bueno, pues prácticamente estaba en el ostracismo", un tiempo que, en su cómputo personal, descuenta de estas dos décadas. Paco Ureña se define como "una persona libre" y reconoce la importancia capital de Madrid en su carrera. "Soy un torero que depende mucho de mi paso por San Isidro", admite, explicando que el éxito en Las Ventas es fundamental para el desarrollo de sus temporadas. Pese a esta dependencia, valora por encima de todo la capacidad de "hacer la carrera como uno lo siente". Esta independencia se refleja también en su disposición a enfrentarse a todo tipo de ganaderías. "He matado mucha mucha ganadería, mucho tipo de encaste, afortunadamente, y lo sigo haciendo", ha señalado el torero, para quien "lo importante muchas veces no es el toro, sino cómo uno está y cómo uno afronta las tardes". Uno de los momentos más duros de su vida fue el grave percance sufrido en Albacete, donde perdió la visión de un ojo. Sin embargo, Ureña es tajante al respecto: "Nunca he tenido miedo a lo que me ocurrió ni a enfrentarme a una vida diferente". Desde que reapareció, su único deseo ha sido que la afición le viera "como Paco Ureña torero, no porque haya tenido un percance". Su nombre se asocia al compromiso y la verdad, un concepto que para él es innato al toreo. "Cuando pasan cosas importantes, realmente importantes o que impactan, viene a través de la entrega", afirma el diestro, convencido de que esa es la única vía para emocionar al público. A pesar de los triunfos en plazas como Madrid, Sevilla o Bilbao, el objetivo de Paco Ureña sigue intacto. "Mi objetivo marcado cuando era un niño era llegar a ser la máxima figura del toreo, y todavía me queda mucho para ello", ha sentenciado. Con motivo de un homenaje en su tierra, Murcia, el torero ha recordado a sus padres, quienes "han visto cumplir mi sueño". Finalmente, Ureña ha ofrecido un consejo a los jóvenes que sueñan con ser toreros: "Que sean inteligentes, que lleven su carrera por la libertad, que lo más importante aquí es ser libre, no trabajar para nadie". Para él, el toreo "no es un trabajo, es un amor, una dedicación, una libertad espiritual" y lo fundamental es no dejarse guiar "por nadie, nada más que por su corazón".