Cada 11 de febrero, la ciencia se mira al espejo y se formula una pregunta incómoda: ¿puede llamarse progreso a un sistema que sigue dejando fuera a la mitad del talento? El día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado en 2015 por la ONU, vuelve en 2026 con el mismo mensaje de fondo y una urgencia renovada. Sin igualdad de género, la ciencia no solo es injusta, también es menos eficaz para responder a los grandes desafíos globales. Las mujeres representan menos de un tercio del personal investigador y no ascienden Las cifras avalan esa urgencia. A escala global, las mujeres representan menos de un tercio del personal investigador y su presencia disminuye a medida que se asciende en la carrera científica. En campos como la inteligencia artificial, la ingeniería o la física, la brecha es aún mayor. Estos desequilibrios influyen en qué, cómo y para quién se investiga Desequilibrios que generan desigualdad Naciones Unidas advierte de que estos desequilibrios no son neutros: influyen en qué se investiga, cómo se investiga y para quién se investiga. Cuando faltan mujeres en los laboratorios y en los equipos de diseño tecnológico, también faltan miradas diversas sobre problemas que afectan a toda la sociedad. Según datos de la ONU, aunque las mujeres jóvenes tienen más probabilidades de completar la educación superior (46% frente al 40% de los hombres), solo una de cada tres lo hacen en carreras STEM. En total, solo un 31,1% del personal investigador son mujeres. En el mundo de la tecnología cuántica, la situación es incluso más grave. La ONU advierte de que en este sector fundamental de desarrollo e innovación, las candidaturas femeninas a puestos de trabajo no llegan al 2%. Y, en el mundo de la inteligencia artificial, solo una de cada cinco profesionales es mujer. Fomentar vocaciones STEM España no es ajena a este reto. Con motivo del 11F, el ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha impulsado y recopilado cientos de actividades en todo el país para visibilizar el papel de las mujeres científicas y fomentar vocaciones tempranas. Desde talleres en colegios hasta encuentros con investigadoras, la estrategia busca atacar el problema desde la base educativa. El propio ministerio señala que estas iniciativas persiguen "romper estereotipos y mostrar referentes reales a niñas y jóvenes" que, de otro modo, podrían descartar la ciencia como opción profesional. Las universidades y centros de investigación han asumido también un papel protagonista. Exposiciones, charlas y proyectos divulgativos se multiplican estos días con un mensaje común: la ciencia no tiene género. En muchas de estas actividades, las propias investigadoras relatan trayectorias marcadas por la vocación, pero también por obstáculos añadidos. "Muchas veces no abandonamos la ciencia por falta de capacidad, sino por falta de apoyo y de conciliación", repiten voces del ámbito académico, poniendo sobre la mesa un debate que va más allá de la educación y alcanza a las políticas laborales y de cuidados. Igualdad, también en la ciencia El 11F sirve así como altavoz de...